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Volaris operará nuevas rutas desde y hacia el Aeropuerto de El Salvador

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Volaris cuenta con dos aviones para su operación en Centroamérica, un Airbus A-319 y un A-320. Para junio espera contar ya con una tercera aeronave, y posteriormente seguir creciendo hasta un total de entre 18 y 22 aviones en tres años.

SAN SALVADOR, El Salvador–La aerolínea Volaris abrirá en junio próximo una nueva ruta entre el aeropuerto internacional de El Salvador y Ciudad de Guatemala, y otra entre El Salvador y Managua, Nicaragua. La compañía informó, en un comunicado de prensa, que las aperturas forman parte de un plan que también incluye una nueva ruta entre el Aeropuerto Internacional La Aurora de Guatemala y la Ciudad de México. El fundador y director general de Volaris, el guatemalteco Enrique Beltranena, anunció en Guatemala la decisión de la compañía de agregar estas tres nuevas rutas. Con la noticia, Volaris aumenta su cobertura de vuelos de bajo costo a cuatro países centroamericanos y México, con un total de 10 rutas a 7 destinos (San José de Costa Rica, Managua, San Salvador, Ciudad de Guatemala, Cancún, Guadalajara y Ciudad de México). El vuelo que cubrirá la ruta entre San Salvador y Ciudad de Guatemala iniciará el 21 de junio, y operará los lunes y viernes. El vuelo saldrá a las 9:07 de la mañana del Aeropuerto Internacional Monseñor Oscar Arnulfo Romero (anteriormente llamado Comalapa) y aterrizará en el Aeropuerto La Aurora a las 9:57 de la mañana. De Guatemala saldrá a las 10:37 de la mañana, llegando a San Salvador a las 11:27 de la mañana. Adicionalmente, Volaris cubrirá la ruta El Salvador-Managua (Nicaragua) a partir del próximo 19 de junio. La salida desde El Salvador será a las 8:43 horas y llegará a Managua a las 9:45 horas, según detalles del comunicado. De acuerdo con la aerolínea, para las rutas San Salvador-Guatemala y San Salvador-Managua, los boletos tendrán precios desde US$65. Para la ruta Ciudad de México-Guatemala los boletos ya se pueden adquirir a una tarifa desde US$89. Las tarifas son por viaje sencillo, con impuestos incluidos. Volaris, iniciará operaciones en los meses de mayo y junio desde la Ciudad de México a la capital de Guatemala, y desde Guadalajara a San Bernardino, California, Cozumel y Oaxaca, así como desde ésta última hacia Los Ángeles, California. Se rumora que la aerolínea mexicana-costarricense también operara vuelos desde Costa Rica a Estados Unidos con paradas intermedias en El Salvador y Guatemala. Para muchos analistas aéreos, Volaris está convirtiéndose en lo que fue en una época la aerolínea Grupo TACA que conectaba las capitales centroamericanas. Grupo TACA fue adquirida por la colombiana Avianca en el 2010 y fusionada completamente en el 2013. Avianca ha perdido interés en Centro América en los últimos años, cerro la base de conexión en el Aeropuerto Juan Santamaría de San Jose de Costa Rica y ha suspendido vuelos a algunas ciudades del istmo, reubicando las aeronaves con vuelos a Colombia y Sudamérica. La compañía Kingsland, propiedad del accionista minoritario de Avianca Holdings S.A., Roberto Kriete demando al dueño mayoritario de la empresa colombo-salvadoreña el 1 de marzo en las cortes de Nueva York. La “guerra interna” entre Kriete y Efromovich propicio adicionalmente un despido masivo en febrero de empleados de la empresa que pertenecían a la planta de Grupo TACA.

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La guerra entre German Efromovich y Roberto Kriete. Muere el legado de Lowell Yerex.

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Una de las 30 transacciones perjudiciales para Avianca de las que Kriete acusa a Efromovich involucra precisamente al presidente de Argentina, Mauricio Macri. Avianca Argentina tiene ya un ATR-72 en los hangares de Aeroparque.

TEGUCIGALPA, Honduras—Cuando Lowell Yerex fundó Transportes Aéreos Centro Americanos en 1931 en la capital hondureña no se imaginaba que la aerolínea de cuatro monomotores Stinson llegaría un día a ser una de las aerolíneas más importantes de América Latina y del mundo. El piloto neozelandés con su visión futurista sabía que un consorcio de aerolíneas centroamericanas utilizando el mismo nombre, imagen y logotipo (la famosa guacamaya escarlata), podría abrirse campo en el incipiente negocio de la aviación comercial. Fue de esta manera que divisiones con el nombre de TACA nacían desde Guatemala hasta Brasil pasando por Colombia y Venezuela. La aerolínea de Yerex pasaría por las manos de Howard Hughes antes de terminar en las manos de Richard Kriete, accionista de la empresa Waterman Steamship Corporation de Estados Unidos. La familia Kriete estaría ligada a TACA hasta que en el 2010 se vendería la mayor parte de las acciones a la empresa aérea colombiana Avianca. Pero después del matrimonio y la luna de miel entre TACA y Avianca, vendrían los momentos difíciles y tirantes. La salida de altos ejecutivos originales de TACA como Estuardo Ortiz, Ivonne de León, Claudia Arenas, Alejandro Benitez, Rodrigo Llaguno y Víctor Mejia sería solo el principio de una guerra entre los accionistas mayoritarios de Avianca Holdings S.A.; la empresa Synergy de German Efromovich y Kingsland Holdings de Roberto Kriete.  En la demanda que presentaron la semana pasada en Nueva York, los accionistas salvadoreños de Avianca aseguran que su socio mayoritario ha extraído dinero de la compañía para beneficiar a otras empresas del grupo Synergy. El accionista mayoritario de Avianca, Germán Efromovich, ha realizado varios negocios para “saquear” a la aerolínea en beneficio propio, sostiene la familia Kriete. Synergy es el conglomerado que controlan Germán Efromovich y su hermano José.  Según la demanda, estos tratos que los Efromovich han maquinado obligaron a Avianca a asumir obligaciones por “miles de millones de dólares”. Germán Efromovich, por su parte, ha dicho en declaraciones a medios de comunicación que sus decisiones, por el contrario, buscan el mejor beneficio para Avianca. El magnate brasileño añadió el viernes pasado que se ha propuesto la misión de convertir a Avianca en la aerolínea más grande en América Latina “desde la pared del señor Trump, hasta los pingüinos del señor Macri”. Una de las 30 transacciones perjudiciales para Avianca de las que Kriete acusa a Efromovich involucra precisamente al presidente de Argentina, Mauricio Macri. Synergy, el grupo empresarial de los hermanos Efromovich, adquirió “una pequeña aerolínea de vuelos fletados operando en Argentina sin ninguna actividad comercial significativa de pasajeros”, relata la demanda. Esta compañía se llamaba Macair, y era propiedad de la familia Macri. Aunque esta aerolínea no pertenece a Avianca Holdings, Efromovich maniobró para que se aprobara una licencia de uso de la “valiosa” marca comercial de Avianca, sin pagar por ello, añade la demanda. La nueva Avianca Argentina ha anunciado que comenzará a operar en las próximas semanas, e incluso tiene ya aviones pintados con los distintivos comerciales de Avianca. Kingsland Holdings, el vehículo legal que representa a la familia Kriete en Avianca, sostiene que esta autorización fue aprobada sin su consentimiento, lo que viola un acuerdo firmado con Synergy en 2013, cuando Avianca empezó a cotizar en la Bolsa de Valores de Nueva York. En síntesis, Efromovich obtuvo una licencia de explotación comercial de la marca Avianca en Argentina para beneficio de una empresa suya, mientras Avianca no recibe ningún provecho de la transacción, sostiene la demanda. Otro de los negocios que según la demanda favorecieron a una empresa de los Efromovich a costa de Avianca fue un préstamo para la empresa OceanAir la cual se mercadea como Avianca Brasil. OceanAir opera vuelos domésticos en Brasil, pertenece a Synergy, y es presidida por José Efromovich. Esta aerolínea debía millones de dólares a Avianca Holdings. En junio de 2010, Synergy se constituyó en garante de dicho préstamo y asumió así la obligación de pagar $61 millones, detalla la demanda. En diciembre de 2010, las partes acordaron reestructurar la deuda de Synergy a cambio de que este grupo controlado por los Efromovich hiciera un pago inicial y posteriores abonos anuales hasta diciembre de 2013. “Cuando Synergy fue incapaz de cumplir estas obligaciones, Efromovich instruyó a los directores controlados por Synergy para enmendar el calendario de repago el 30 de diciembre de 2011 y otra vez el 28 de febrero de 2012, extendiendo los pagos hasta el 31 de diciembre de 2014”, explica la querella. Adicionalmente, “pese a estas extensiones, Synergy falló en hacer el pago final de $22.6 millones que vencía el 31 de diciembre de 2014. Sin embargo, basado en las directivas de Efromovich, sin importar los problemas financieros de Synergy y su historial de fallar en repagar deudas, el acuerdo fue reestructurado una vez más para permitir el pago de $11 millones en octubre de 2015, con los restantes $14 millones, incluyendo el interés, para vencer el 31 de octubre de 2016”. La demanda prosigue: “Avianca no recibió consideración por estas extensiones de pago de crédito, ni buscó hacer efectiva la garantía contra los Efromovich”. El 19 de octubre de 2016, una vez más, Efromovich le dijo a la junta directiva de Avianca que Synergy sufría problemas de liquidez, era incapaz de pagar los $14 millones, y solicitó otra extensión. “Notablemente, al mismo tiempo o cerca de la fecha de extensión del préstamo, Synergy anunció públicamente la compra de 49 % de Aerolíneas Aeromar, una compañía regional mexicana, por $100 millones”, destaca el documento. “La junta directiva (de Avianca) no cuestionó o indagó cómo Synergy podía invertir en otra aerolínea, pero seguía incumpliendo sus pagos a Avianca”. La demanda también resalta que mientras esto sucedía, Avianca afrontaba una crisis de liquidez, y aun así, los Efromovich extendieron los plazos a Synergy sin aplicar ninguna penalidad por sus incumplimientos ni requerir información básica sobre la posible ocurrencia de nuevos impagos. En febrero la administración de Avianca en Colombia nuevamente propició una ola de despidos en diferentes regiones de la empresa, especialmente de colaboradores originales de la planta de Grupo TACA, que demuestran nuevamente los deseos de los colombianos de deshacerse de todo lo que “huela” a TACA. Lowell Yerex probablemente se estará revolcando en su tumba.

La “guerra” entre Efromovich y Kriete pudo haber propiciado nueva ola de despidos masivos en Avianca Holdings

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En diferentes medios y blogs en Latinoamérica se siguen presentando estas noticias como la fase final de Avianca para “desTACArse”, o en otras palabras deshacerse de los empleados de Grupo TACA que ocupaban posiciones claves en la empresa tanto en las áreas operativas como comerciales.

SAN SALVADOR, El Salvador–El 28 de febrero marcó nuevamente un día de despidos masivos en la aerolínea Avianca en diferentes oficinas regionales del consorcio aéreo colombo-salvadoreño que lleva el nombre de Avianca Holdings S.A. Bajo la tutela de su Presidente Ejecutivo Hernán Rincón Lema y un nuevo grupo de Vice Presidentes colombianos los despidos han sido tanto en El Salvador como Colombia, Perú, algunos países de Sudamérica y en los Estados Unidos donde la mayoría de los empleados despedidos por Avianca tenían hasta más de 15 años de laborar en la empresa y originales de la planta de Grupo TACA. En diferentes medios y blogs en Latinoamérica se siguen presentando estas noticias como la fase final de Avianca para “desTACArse”, o en otras palabras deshacerse de los empleados de Grupo TACA que ocupaban posiciones claves en la empresa tanto en las áreas operativas como comerciales. Aunque pueda sonar como una “vendetta” al mejor estilo de la mafia siciliana, lo que es un hecho es que desde el 2010 cuando se anunciara la fusión de Avianca con TACA, decenas de empleados de la desaparecida empresa centroamericana han sido despedidos, incluyendo altos ejecutivos que habían sido trasladados a la capital colombiana. Esta nueva ola de despidos masivos se concuerda con la demanda por parte de la empresa Kingsland, accionista minoritaria de Avianca a la aerolínea de bandera colombiana por la alianza comercial establecida con United Airlines. El empresario salvadoreño Roberto Kriete, propietario de Kingsland, presesentó este martes 28 de febrero una denuncia ante la Corte Suprema del estado de Nueva York, Estados Unidos, contra Germán Efromovich, Avianca Holdings y United Airlines para prohibir la ejecución del acuerdo entre ambas empresas, informaron los diarios Portafolio, de Colombia, y El Mundo, de El Salvador. “Kingsland realiza esta acción principalmente para prohibir una flagrante propuesta de transacción unilateral que Germán Efromovich, presidente de Avianca y propietario de Synergy, negoció secretamente con United para su beneficio propio en detrimento de Avianca y el resto de sus accionistas”, aseguró Kriete en un comunicado. Según la denuncia, Efromovich ignoró la posibilidad de otros acuerdos con dos grandes aerolíneas internacionales (DELTA Airlines y COPA Airlines) con tal de forzar la alianza con United y obtener beneficio personal. “Avianca Holdings no ha sido notificada oficialmente y por lo tanto no tiene información con relación a los hechos mencionados”, aseguró Gilma Usuga, directora de comunicaciones externas de la aerolínea colombiana. Synergy es el principal accionista de Avianca con el 78,1% de la compañía, mientras que Kingsland posee el 21,9% restante. Avianca y United anunciaron, en enero pasado, una alianza estratégica-comercial de largo plazo. Portafolio informó que Roberto Kriete se opone a la alianza porque está en contra de una serie de compromisos firmados por Synergy y Kingsland cuando se fusionó el Grupo TACA (propiedad de Kingsland) con Avianca, en 2010. Avianca promovió el acuerdo con United para encarar los problemas de liquidez de la aerolínea. Entre enero y diciembre de 2016, Avianca transportó un total de 29.479.948 pasajeros lo cual significó un alza del 4,2% frente al mismo periodo de 2015. Avianca salió al mercado de bolsa de valores en 2011 y tiene una capitalización de $600 millones. A setiembre de 2015, la aerolínea reportó ganancias por $120 millones y deudas por $3.300 millones. Vuela a más de 100 destinos en 26 países con una flota de 176 aviones. La empresa aérea colombiana tiene sus centros de conexiones en Bogotá, Lima y San Salvador y opera desde once ciudades de Norte América y casi todas las ciudades importantes de Sudamérica. La “guerra” entre Efromovich y Kriete pudo haber propiciado esta nueva ola de despidos masivos de empleados veteranos de TACA.

Podrá Costa Rica seguir rescatando los iconos nacionales

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Después del anuncio de la compra de Gallito por parte de la Dos Pinos los costarricenses llenaron las redes sociales con “memes” como este solicitando la compra de LACSA, la cual es propiedad de la colombiana Avianca.

SAN JOSE, Costa Rica–Al igual que en la mayoría de los países de la América Latina en la década de los noventas, en Costa Rica también se dio un proceso de compra de empresas por parte de transnacionales extranjeras. Bancos, hoteles, fábricas de pan, cadenas de supermercados y otras pasaron de ser empresas netamente costarricenses a ser compañías extranjeras o mixtas. Entre ellas la empresa Productos Gallito que por 107 años era sinónimo de confites y chocolates costarricenses y la cual fuera adquirida por la firma mexicana Mondelez International. En el mes de mayo la empresa informaba que cerraba la planta en Costa Rica despidiendo 300 trabajadores y que la producción de dulces se haría fuera del país. Inmediatamente la ira y la molestia del pueblo costarricense se hizo sentir en las redes sociales. Una empresa costarricense era nuevamente ultrajada y acabada de un plumazo por los intereses extranjeros; pero pronto salió al rescate otra empresa costarricense, esta vez fue la Cooperativa de Productores de Leche Dos Pinos R.L. la que adquiere Productos Gallito y las redes sociales estallaron con costarricenses agradeciendo el regreso de la tradición de dulces y chocolates nacionales. No se dejó esperar incluso la solicitud por la producción de algunos dulces que habían sido suspendidos por Mondelez.  Ahora los costarricenses piden el rescate de otra empresa de orgullo nacional, esta vez es LACSA (Líneas Aéreas Costarricenses S.A.). La historia de la línea aérea es una de altos y bajos. La empresa nació en 1945, creada por Pan American World Airways y un grupo de costarricenses.  La empresa fue la aerolínea de bandera nacional, reconocida como Costa Rica en los cielos de las Américas hasta que Mario Quirós la vendiera casi en su totalidad a Mario Sotela del Canal 6; este a su vez la vendió a los japoneses de la Sanyo Oil quien a su vez la vendería a la familia Kriete de El Salvador, los dueños de TACA International Airlines. LACSA fue fusionada totalmente con Gurpo TACA a partir de 1997 dejando así de usarse su icónico nombre. En el 2009 Roberto Kriete de Grupo TACA y German Efromovich anunciaban la fusión de ambas aerolíneas y cuatro años mas tarde el consorcio aéreo pasaba a llamarse únicamente Avianca. Hoy Avianca Holdings S.A. es la dueña del certificado de operación de rutas de LACSA, de las cuales solo quedan algunos vuelos entre el Aeropuerto Juan Santamaría de Alajuela y San Salvador, Lima y Bogotá. Fue en el 2013 cuando Avianca decidió cerrar el centro de conexiones de la aerolínea en San Jose el cual había sido desarrollado por LACSA desde 1979. El sector privado de la industria turismo en Costa Rica reclama al gobierno la búsqueda de una empresa que se interese por comprar el certificado de operación de LACSA de sus actuales dueños colombianos. Estará por verse si Costa Rica puede rescatar a la empresa de líneas aéreas nacionales.

La Aviación Civil y Costa Rica

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En el medio de la terminal en el primer piso y en el segundo había dos balcones de cara a la rampa principal que permitía a los visitantes ver la salida y llegada de los aviones, recordemos que en esas épocas la terminal no tenía los puentes telescópicos por lo que el abordaje a las aeronaves se hacía por escalerilla.

SAN JOSE, Costa Rica–Basta con aparcarse una tarde de domingo cerca de la cabecera de la pista 07 del Aeropuerto Internacional Juan Santamaría o degustar un buen chifrijo con una “birra” bien fría en el Bar La Candela para entender que el costarricense lleva la aviación en la sangre. Decenas de autos se aglomeran en esta área del principal aeropuerto del país y en realidad se viene haciendo desde que, en 1979, los balcones de la terminal aérea fueron clausurados por la remodelación de las salas de abordaje. Si retrocedemos un poco en el tiempo nos encontramos que también el edificio terminal del entonces aeropuerto de La Sabana contaba con una azotea desde donde los familiares despedían o recibían a los pasajeros. Era la gran época de oro de la década de los cuarentas y a este aeropuerto llegaban los DC-3 de TACA de Costa Rica, Pan American World Airways y KLM.  Tiempo después los visionarios de la joven aviación civil costarricense sabían que se necesitaba un aeropuerto en otra localidad, con una pista de aterrizaje más larga y de asfalto que permitiera la llegada de aviones más grandes como los DC-6, DC-7 y Constellations. Así fue como nació el proyecto de construir una terminal en una llanura en la provincia de Alajuela que se le conocía como “El Coco”. Cuando en 1957 se inauguraba el nuevo aeropuerto, de hecho, llevaría ese nombre, Aeropuerto Internacional El Coco y utilizaría el código de tres letras: OCO. El edificio terminal contaba con dos salas de abordaje (la 1 para vuelos internacionales y la 2 para vuelos nacionales) en extremos opuestos del área de mostradores. En aquellos años las aerolíneas que operaban al Coco eran solamente Pan American World Airways, TACA International Airlines, Compañía Panameña de Aviación, PAISA, Servicio Aéreo de Honduras, KLM y por supuesto la aerolínea nacional LACSA (Líneas Aéreas Costarricenses S.A.). En el medio de la terminal en el primer piso y en el segundo había dos balcones de cara a la rampa principal que permitía a los visitantes ver la salida y llegada de los aviones, recordemos que en esas épocas la terminal no tenía los puentes telescópicos por lo que el abordaje a las aeronaves se hacía por escalerilla. La gran época de oro sin duda. La década de los años setentas traería nuevos cambios, el aeropuerto sería rebautizado con el nombre de Juan Santamaría, héroe nacional oriundo de la provincia de Alajuela y el código de tres letras pasaría a SJO en referencia a la ciudad de San Jose, capital del país, aunque técnicamente el aeropuerto no se encontraba ubicado en la provincia de San Jose como ya hemos comentado. Tecnicalidades geográficas pues al final Alajuela no era la capital de Costa Rica. En el año 1978 se inició la construcción del proyecto de las nuevas salas de abordaje, un edificio terminal construido por el frente del que ya existía que permitiría contar con tres cómodas salas de espera y seis puentes o “mangas” como comúnmente se le llamaban. Pero la construcción de esta nueva área de la terminal acabaría de un plumazo con los tradicionales balcones donde generaciones de costarricenses se enamoraron de la aviación. Para muchos de nosotros era un evento ir por la noche con nuestros padres al aeropuerto, bien abrigados a recibir algún familiar que venía de Estados Unidos. Silencio en el aeropuerto, solo el murmullo de la gente conversando en el balcón, cuando de repente por el alto parlante se escuchaba la voz fuerte anunciando: “La Pan American, anuncia la llegada de su vuelo 415 procedente de Los Ángeles y Guatemala”.  A lo lejos, a la derecha de donde nos encontrábamos, podíamos ver una brillante luz blanca que iba creciendo con rapidez. Pronto se oiría el rugir poderoso de los reversibles que hacían frenar sobre la pista al elegante Boeing 707 de la aerolínea más famosa del mundo, la creada por Juan Trippe. Para estos tiempos ya operaban vuelos más aerolíneas al Juan Santamaría, lo visitaba el DC-8 de Iberia, los Electras de Sociedad Aeronáutica de Medellín y LACSA operaba una flotilla de escandalosos BAC 1-11, el jet regional británico que fue tan popular entre las aerolíneas de la región, utilizado también por LANICA de Nicaragua, TACA International Airlines de El Salvador y Aviateca de Guatemala. Pues entonces el costarricense que disfrutaba de los paseos al aeropuerto a recibir o despedir familiares tuvo que encontrar otra opción y fue así como la zona de la autopista, cerca de las bodegas de carga se convirtió en el nuevo escenario aéreo. Decenas de autos se aparcaban en fila india para así poder ver la salida o la llegada de los aviones a la rampa. Luego se fue utilizando la cabecera de la pista 07 que permitía sentir el poder de las máquinas de los aviones al aterrizar y tiempo después vendría la construcción del Bar La Candela, en el sur de la pista. La década de los setentas también traería el salto cualitativo y cuantitativo de LACSA. En 1978 LACSA era una aerolínea de cuatro aeronaves jet, los BAC 1-11 de la serie 500 con capacidad para 99 pasajeros. Tres operaban “full time” para la aerolínea, mientras que el cuarto estaba alquilado o “leased” a la filial que había sido creada por la aerolínea nacional en el Caribe: CAL o Cayman Airways Ltd. Sin embargo, los ejecutivos de LACSA sabían que, al finalizar la década de los setentas, había que crecer, y tener más destinos de los que la aerolínea tenía entonces: Miami, Gran Caimán, Ciudad de México, San Salvador, San Andrés, Ciudad de Panamá, Barranquilla, Cartagena, Maracaibo y Caracas. En noviembre de 1979 llegaba al Aeropuerto Internacional Juan Santamaría el primer Boeing 727-200 Súper Advanced de LACSA, nuevo de paquete, directo desde la fábrica en Seattle. El N1279E bautizado Zurquí al día siguiente operaria el primer vuelo itinerado a la Isla de San Andrés y un día después entraría normalmente a la ruta de Miami, operando los vuelos 620 y 621. Meses más tarde llegaba el segundo 727-200, el N1280E bautizado Brí-Brí con el cual la aerolínea iniciaba los vuelos a la segunda ciudad en los Estados Unidos: Los Ángeles. El vuelo era una extensión del ya existente entre San Jose, San Salvador y la Ciudad de México, obteniendo así la empresa las Quintas Libertades para vender pasaje entre la capital azteca y Los Ángeles. La segunda ciudad de Estados Unidos en entrar en el mapa de rutas de LACSA sería Nueva Orleans, con una parada intermedia en el nuevo destino turístico mexicano, Cancún. Fue entonces cuando el presidente ejecutivo de la empresa, el capitán Otto Escalante, concibió que el Aeropuerto Juan Santamaría (AIJS por sus siglas) se convertiría en el centro de conexiones de la aerolínea, “el hub”. Nuevas ciudades se integraban al itinerario de vuelos: Nueva York (Aeropuerto John F. Kennedy), Orlando, San Francisco, Toronto, Ciudad de Guatemala, Managua, San Pedro-Sula, Tegucigalpa, San Juan, La Habana y hacia el sur Quito, Guayaquil, Lima, Santiago de Chile y Buenos Aires. La aerolínea incluso llegó operar el “Puente al Sur”, operación que había sido iniciada por la brasileña VARIG que conectaba al Juan Santamaría con Río de Janeiro y Sao Paulo vía Ecuador. LACSA era para entonces una de las aerolíneas más grandes e importantes de Latinoamérica. Para el año 1991 llegaba a la flota el primer Airbus A320 con lo que se iniciaba el cambio de flota. Nuevamente se regresaba a las aeronaves europeas. Pero la década de los noventas también traería profundos cambios en la aerolínea. Primero gran parte de las acciones de la empresa fueron adquiridas por Mario Sotela, dueño del Canal 6 de Costa Rica. Luego ese mismo paquete accionario fue vendido a un grupo de japoneses de la Sanyo Oil Corporation ésta a su vez terminaría vendiendo las acciones a un joven salvadoreño de nombre Federico Bloch. Bloch era el mejor amigo de Roberto Kriete, heredero de la aerolínea salvadoreña TACA International Airlines la que había sido adquirida por su abuelo Ricardo en los años 50s y desde ya pensaba en la globalización y las economías de escala. Federico Bloch deseaba unir a las aerolíneas centroamericanas (Aviateca, TAN-SAHSA, Aeronica, LACSA y COPA) en una sola para así poder competir con las aerolíneas estadounidenses que empezaban a penetrar el mercado de la región. El arquitecto de tan interesante proyecto, se le conoció en la industria como “El Morazán de los Cielos” porque lograría unir a Centroamérica al menos en la aviación civil. TACA International Airlines lograba así adquirir paquetes accionarios en Aviateca de Guatemala, SAHSA de Honduras la cual después sería rebautizada como TACA de Honduras, LACSA y crearía en 1992 una aerolínea nueva en Nicaragua con el nombre de Nicaragüense de Aviación, NICA. Solamente COPA de Panamá se le escabulliría de sus manos al “Morazán de los Cielos”. La aerolínea panameña prefería unirse a una aerolínea estadounidense, la Continental de Gordon Bethune. Pero Federico Bloch también cometió un gran error con lo que respecta a LACSA y a Costa Rica. Una vez conquistada la aerolínea tica, Bloch iniciaría el desmantelamiento de la misma para así fortalecer a la compañía madre: TACA. Los desaciertos fueron varios y constantes. El costarricense se sintió robado de su aerolínea, de su orgullo, de algo que era tan nacional como la Guaria Morada, el yigüirro o la carreta pintada sarchiseña. LACSA propiedad de los salvadoreños? Eso era inconcebible e imperdonable. En 1997 TACA International lanzaba una nueva imagen para las aerolíneas del grupo, una imagen única bajo el nombre de GRUPO TACA. El primer sablazo, los aviones de LACSA ya no tendrían más la bandera costarricense en la cola. Segundo sablazo, los números de los vuelos entre San José Miami que por décadas eran 620 y 621 eran cambiados. Se podía oír a los costarricenses desde pasajeros hasta agentes de viajes: ¿Cómo se atreven a cambiar de número de vuelo, si ese número era desde que se había iniciado la ruta a Miami? El número parecía ser de la importancia casi del Santo Grial. El tercer sablazo, lentamente el “hub” de San José se desmantelaría para pasar la mayoría de los vuelos de conexión al Aeropuerto Internacional de Comalapa en El Salvador.  En el apogeo de la base de vuelos de LACSA en el AIJS, la aerolínea operaba a ocho ciudades de los Estados Unidos de América; para cuando Grupo TACA se unía a la aerolínea colombiana Avianca en el 2009, solamente se operaban vuelos a tres ciudades de la nación estadounidense. Finalmente, en el año 2013 las tres operaciones a Miami, Nueva York (JFK) y Los Ángeles se cancelaban junto con los vuelos a La Habana, Ciudad de México, Monterrey, Quito, Guayaquil y Caracas; moría finalmente el “hub” de LACSA. El orgullo de una nación que hacía alarde en el slogan de la aerolínea de la década de los ochentas: “Unimos las tres Américas” no era más que una lejana quimera. Y es que al fin de cuentas la base de LACSA en San Jose sucumbía a intereses políticos de la misma empresa, aunque el Aeropuerto Juan Santamaría superaba con creces al vetusto Aeropuerto Internacional de Comalapa, era “políticamente correcto” transferir la mayoría de las operaciones a Estados Unidos y el norte de Sudamérica a la base de conexiones de TACA International Airlines, aún la familia Kriete era parte dueña de AviancaTACA. Sin embargo, tal decisión terminó de alienar al costarricense en contra del consorcio que había adquirido su “Orgullo y Gloria”, las líneas aéreas costarricenses. A partir de ese momento, como los abejones de Mayo después de las lluvias, han salido proyectos aéreos que anuncian serán “la bandera nacional” en el aire, desde Ticos Air (la cual no paso a mas por falta de inversionistas), Tica Air International rebautizada como Air Costa Rica por sus dueños la aerolínea doméstica Air Panamá, Holiday Air que supuestamente utilizaría como base de operaciones el Aeropuerto Internacional Daniel Oduber Quirós en Liberia, Guanacaste, Viva CAM por los creadores de Viva Colombia y Viva Aerobús y más recientemente el anuncio de un ex jerarca de GRUPO TACA, que anunciara la creación de una filial costarricense de la aerolínea de bajo coste mexicana VOLARIS. El cierre del “hub” de LACSA por parte de AviancaTACA simplemente fertilizó  el campo para la germinación de posibles nuevas aerolíneas “nacionales” y la entrada abrupta de decenas de aerolíneas internacionales. Todo indica que las directrices de Bogotá eran en ese momento: “No nos interesa Costa Rica”. Yo en lo personal, de haber estado en los zapatos del señor Fabio Villegas, hubiese hecho una de dos cosas; o hubiese vendido el certificado de operación aérea de LACSA a una aerolínea interesada o hubiera aprovechado la excelente estructura del Aeropuerto Internacional Juan Santamaría y la fama internacional de Costa Rica como país de paz, armonía y el país más feliz del mundo para consolidar la operación tipo “hub”. Obviamente soñar no cuesta nada y los costarricenses seguirán aparcando sus coches a la vera de la autopista Ruta 1 para ver decolar las aeronaves, solo que ahora podrán ser nuevos nombres, nuevas libreas, nuevas imágenes y LACSA solo es el nombre vacío de lo que una vez fue en la historia de la aviación civil costarricense.

Centro América y las aerolíneas de bajo costo

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VECA Airlines (Vuelos Económicos de Centro América) es la primera línea aérea del modelo de bajo costo en la región. La empresa aérea que cuenta con dos Airbus A-319 es propiedad de Sociedad Hasgar S.A. de C.V. la que a su vez es propiedad de Alba Petróleos de El Salvador.

SAN SALVADOR, El Salvador—Las aerolíneas de bajo costo (LCC) por sus siglas en ingles han llegado finalmente a Centroamérica. La primera aerolínea de bajo costo en las Américas fue la brasileña GOL Linhas Aéreas Inteligentes la que inició operaciones en el año 2001 y que hoy cuenta con 145 aviones y 75 destinos.  Cuatro años más tarde sería en México que las empresas Grupo Televisa, Inbursa (de Carlos Slim) y Roberto Kriete de TACA que se unían para fundar la aerolínea Volaris. Hoy la aerolínea de bajo costo mexicana tiene 65 aeronaves y opera a 65 destinos incluyendo Estados Unidos, Guatemala, Puerto Rico y Costa Rica. En México también operan otras dos aerolíneas de bajo costo Interjet y Viva Aerobús mientras que en Colombia opera Viva Colombia desde el 2012 y la que es parte de la empresa Irelandia:  http://www.irelandiaaviation.ie (dueña de otras aerolíneas de bajo costo como Allegiant en Estados Unidos, Viva Aerobús en México, Tiger Airways en Singapur y Ryanair en Europa.) En Chile la aerolínea Sky Airline fundada por Jürgen Paulmann evoluciono al modelo de bajo costo en el 2016. Finalmente fundada el 28 de marzo del 2014 en la capital salvadoreña, VECA Airlines (Vuelos Económicos de Centro América) www.vecaairlines.com es la primera línea aérea del modelo de bajo costo en la región. La empresa aérea que cuenta con dos Airbus A-319 es propiedad de Sociedad Hasgar S.A. de C.V. la que a su vez es propiedad de Alba Petróleos de El Salvador. VECA Airlines opera desde el Aeropuerto Internacional Oscar Arnulfo Romero a Ciudad de Guatemala, Managua y San José de Costa Rica. El Presidente Ejecutivo de la empresa, Armando de Lucas Hurtado ha reiterado de los planes de la aerolínea de bandera nacional salvadoreña de operar vuelos internacionales a varias ciudades de los Estados Unidos donde residen las más grandes comunidades salvadoreñas en el país del norte, entre ellas Los Ángeles, Nueva York, Baltimore y Houston. Mientras tanto el Aeropuerto Juan Santamaría de San José de Costa Rica, se convertirá en la base de operaciones de la división de Volaris que operara vuelos intra-centroamericanos e inclusive vuelos domésticos en Costa Rica como reiterara el Presidente Ejecutivo de la aerolínea mexicana Enrique Beltranena. Volaris Costa Rica tendrá el certificado de operación de aerolínea bandera nacional costarricense y los aviones estarán registrados en el país lo que le permitirá volar desde San José a todas las ciudades de Centroamérica y las más importantes en México. Enrique Beltranena tiene la experiencia necesaria ya que en su momento fue el Presidente Ejecutivo de Grupo TACA y lidero un proyecto de evolucionar a TACA al modelo de bajo costo. Volaris Costa Rica iniciará operaciones internacionales en septiembre. Una aerolínea que también espera iniciar operaciones desde el Aeropuerto Juan Santamaría es Air Costa Rica (Tica Air International) una aerolínea subsidiaria de Air Panama. Ninguna de las dos aerolíneas se considera de bajo costo pero ambas esperan poder competir con las LCC centroamericanas. Finalmente el gobierno de Nicaragua negocia con la empresa rusa de aeronaves Sukhoi la creación de una aerolínea nacional basada en el Aeropuerto Augusto Cesar Sandino de Managua. El panorama de la región cambiara radicalmente para las aerolíneas “legacy” como Avianca y Copa Airlines las cuales tendrán ahora más competencia que nunca.

United Airlines o Delta Airlines podrían adquirir Avianca Holdings S.A.

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United Continental Holdings Inc. y Delta Airlines Inc. están presentando ofertas para la compra de acciones de la aerolínea Avianca Holdings S.A. y de esta manera hacerle frente a la fuerte competencia en el negocio de la aviación internacional.

BOGOTA, Colombia—El diario Wall Street Journal informa el día 3 de junio en primera plana que las aerolíneas estadounidenses United Continental Holdings Inc. y Delta Airlines Inc. están presentando ofertas para la compra de acciones de la aerolínea Avianca Holdings S.A. y de esta manera hacerle frente a la fuerte competencia en el negocio de la aviación internacional. Consultores han distribuido un documento a oferentes potenciales buscando la inyección de capital de $500 millones, adicionando que podría convertirse en una venta total de la empresa. El diario informa que el proceso está en sus fases iniciales y también podría no darse del todo. Avianca Holdings S.A. es la dueña de uno de los consorcios aéreos más grandes de América Latina, basado en Panamá y que incluye las aerolíneas Avianca y Tampa Cargo S.A. de Colombia, AeroGal de Ecuador y Grupo TACA de Centroamérica. Avianca se fusiono al grupo de aerolíneas de TACA en el 2010 que incluía las líneas aéreas TACA International de El Salvador, LACSA de Costa Rica, NICA de Nicaragua, Aviateca de Guatemala, TACA de Honduras y TransAmerican de Perú. Avianca Holdings se convirtió en una empresa pública en el 2011 y tiene un valor en el mercado de alrededor de $600 millones. Si se llega a dar este negocio, este sería el más reciente de asociaciones de líneas aéreas. La inversión de aerolíneas en otras aerolíneas ha ido en aumento en los últimos años, particularmente en Europa, Estados Unidos y América Latina, permitiendo a las líneas aéreas aumentar su presencia global ante la creciente competencia. En los Estados Unidos de América únicamente, ocho aerolíneas se han fusionado desde el 2008 y esas cuatro son las que controlan más del 80% de la capacidad en vuelos domésticos. Hoy solamente hay 3 aerolíneas “legacy”, United Airlines, Delta Airlines y American Airlines, mientras que el resto son consideradas líneas aéreas de bajo costo. Incluso entre las LCC (low cost carriers) ha habido fusiones como fue el caso de Southwest Airlines y AirTran y más recientemente Alaska Airlines y Virgin America. En la América Latina también ha habido grandes fusiones, como la del Grupo LAN de Chile y TAM de Brasil, en adición al matrimonio de Avianca y TACA. Las aerolíneas estadounidenses buscan ahora concretar relaciones con las aerolíneas latinoamericanas mientras que algunas de las economías locales han mejorado. American Airlines Group Inc., la línea aérea más grande de los Estados Unidos (después de su fusión con US Airways) se beneficia de su estrecha relación con LATAM Airlines Group S.A. (el nuevo holding producto de la fusión de LAN y TAM). Avianca Holdings tuvo ganancias de $4.7 billones en el 2014. Para el mes de septiembre del 2015 la compañía tenía una deuda de $3.3 billones. El consorcio colombo-peruano-centroamericano opera a más de 100 destinos en 26 países con 176 aeronaves y 5400 vuelos semanales de acuerdo a una presentación corporativa de diciembre 2015. Avianca Holdings tiene centros de conexiones (hubs) en Bogotá, Colombia; San Salvador, El Salvador y Lima, Perú. El 30% de las acciones del programa de viajero frecuente de la aerolínea llamado LifeMiles fue vendido a un inversionista el año pasado. Avianca nombro a Hernán Rincón Lema, un ejecutivo de Microsoft Latin America como su nuevo CEO y Presidente Ejecutivo, después de la salida de Fabio Villegas quien saliera de la empresa en enero. La familia de German Efromovich un empresario nacido en Bolivia pero nacionalizado brasileño, es la dueña de más de la mitad de la empresa por medio de la empresa Synergy Group mientras que la familia Kriete de El Salvador controlan el 14.5%. Avianca Holdings es la segunda aerolínea más grande de Suramérica, después de LATAM Airlines, la cual tiene también filiales en Perú, Argentina, Colombia, Ecuador y Paraguay. LATAM Airlines es miembro de la alianza Oneworld que incluye a American Airlines, British Airways e Iberia de España. Tanto United Airlines como Delta Airlines tienen razón para explorar este posible negocio con Avianca Holdings. United perdió a su aliado más grande en la región, la aerolínea TAM cuando esta se fusiono a LAN, saliendo de la alianza STAR Alliance y dejando así un hoyo en el grupo. En el 2016 United Airlines invirtió $100 millones por un 5% de acciones en la tercera aerolínea brasileña Azul Linhas Aéreas Brasileiras S.A. En el 2012 la marca TACA desapareció dejando solo la marca Avianca como la única usada por el grupo. Avianca se unió en el 2012 a STAR Alliance, la alianza global de mercadeo liderada por United Airlines y Deutsche Lufthansa AG. Por otro lado es Delta Airlines la que ha sido más activa en la búsqueda de alianzas en sus negocios internacionales en la región. En el 2011 adquirió acciones de GOL Linhas Aéreas Inteligentes S.A., una de las aerolíneas más grandes en el Brasil y en Grupo Aeroméxico SAB, la línea aérea de bandera nacional de México. Se espera que Delta Airlines llegara a tener el 49% de las acciones de Aeroméxico y la empresa basada en Atlanta ha indicado que busca aumentar sus acciones de GOL.